¿Hace calor aquí o soy yo?


Esta es la típica pregunta que nace de una mujer menopáusica. Una pregunta que solemos oír al ritmo del “pim-pim” del abanico. Hoy explicaremos el por qué de estos sofocos al llegar la menopausia:


Podemos echar la culpa de estos “cambios climáticos” a la disminución de estrógeno. En esta etapa, se produce menos cantidad de esta hormona que actúa en el cerebro para regular la temperatura. Al no tener el estrógeno en cantidades normales, el termostato interno se confunde y envía señales al resto del cuerpo para que nuestro sistema nervioso y circulatorio se active y entonces, como una leona que acecha a su presa entre altas hierbas, aparecen los impertinentes sofocos.


Día, tarde y noche. No existen horarios para los bochornos. Eso sí, gracias a ellos, podemos considerarnos las mejores maestras en el movimiento del abanico. Un arte elegante y que, porque no decirlo, nos proporciona un complemento nuevo para combinar nuestro estilismo ¡Vive tu menopausia con naturalidad y llena de olés!


Volver al blog


Lo más reciente
Archivo
Tags
No hay tags aún.